POR
JESSICA MORENTE ANICETO
El primer día que llegue a mi nuevo piso creí que la independencia era lo mejor que me podía pasar. Aunque no se que pensar ahora…
El primer día que los conocí creí que eran buena gente y que todo sería muy sencillo eran dos chicos un tanto extraños, llevaban unos vaqueros y una camisa a cuadros como la gente de los pueblos muy pequeños.
Nunca llegaron a enseñarme su habitación en el largo tiempo que estuve viviendo allí. A veces, por las noches se podían oír extraños sonidos incompresibles en sus habitaciones, como el susurro de muchas voces unidas. Por las mañanas los evitaba bastante y me iba deprisa a la universidad ya que me daban bastante miedo. Me miraban con caras extrañas y hablaban entre ellos cuando estábamos juntos.
Una noche muerta de curiosidad me levante de la cama y fui hacia su habitación, como hacían bastante ruido abrí la puerta muy silenciosamente y mire hacia dentro. Eran unos 10 chicos más o menos de su edad, iban con unas capas rojas y negras. Una de las pocas cosas que pude oír fue mi nombre. Asustada al descubrir que era una secta volví a mi cuarto y me encerré con llave.
A la mañana siguiente me esperaban en la puerta de su habitación sin dejar de observarme ni cuchichear y reír entre ellos. Llevada por el pánico que sentía me fui corriendo a la universidad sin mirar atrás. ¿Se habrían dado cuenta de que la noche antes los estuve espiando?
Por la noche al volver la casa estaba muy oscura con velas y la mesa cubierta con un mantel blanco.
-Te estábamos esperando Blanca-dijo uno de mis compañeros que estaban allí.
Entre dos me cogieron me subieron a la mesa y empezaron con el ritual.
-En esta lluviosa noche de jueves queremos, oh dios de las noches ruidosas, darte como ofrenda esta virgen tan maravillosa y así que nos deleites con tus maravillosos truenos.
Yo, ya alucinando sin creerme lo que estaba pasando los mire a todos y me dije a mi misma: “¿yo? ¿virgen? Jajaja madre mía” y les dije:
-Hijos míos, siento chascaros la fiesta... pero, no soy virgen tendréis que buscar a otra para el sacrificio, así que hacer el favor de desatarme y dejarme ir a estudiar.
Me miraron con caras un poco raras, sin creerse lo que decía y me desataron.
-Lo siento Blanca- dijo uno de los compañeros. – es que como nunca traes ningún chico al piso…
-Por el momento, limpiar esto, mañana al desayuno ya hablaremos de estas chorradas…
Así empecé a odiarles aunque a día de hoy sigo aguantando sus chorradas y sus rituales cada noche que hace mal tiempo, pero en el fondo y por mucho que los odie no son tan mala gente, o es que yo soy un poco extraña buscando pisos. Y como suelen decir más vale malo conocido, que bueno por conocer.
Fin.
*Podéis contactar con la autora a través de su facebook: Jessica Morente Aniceto o a través del correo: pekenita_blo@hotmail.com